
Una de las obras más conocidas y representativas, en donde el misticismo ha sido una de las características del espíritu hispano de una de las personas con un alto nivel de sensibilidad: Salvador Dalí.
Es un precioso estudio de perspectiva, mostrando la crucifixión desde un punto de vista insólito (desde arriba) con el cuerpo en escorzo.
Todo el cuadro destila irrealidad y mística. Dividido en dos zonas, la etérea parte superior y el cotidiano paisaje inferior. Ambas separadas por la distinta iluminación, pero unidas en el ojo del observador por la coincidencia del punto de fuga.
Un Jesús crucificado, mirando hacia abajo, es el punto central de la obra. La parte interior del cuadro es un paisaje apacible, formado por un lago, rodeado de montañas. En un pequeño puerto con dos pescadores. Entre el Jesus crucificado y el lago se interponen unas nubes iluminadas por el resplandor que emana de la cruz. La obra simboliza a Cristo Redentor.
Una de mis obras preferidas.